Año 15 Edición Nº 4956 Paraná - Entre Ríos - Argentina - Jueves, 9 de Septiembre de 2010 - Lector Nº 49257224
 
  
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Interés General:  BARRIO MOSCONI. La Asociación Paranin se integró a la Red Conin Argentina
Fortalecer redes para hacer frente a la desnutrición
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FIRMA. El Dr. Albino (Conin) y Samuel Madrid Paez (Paranin) rubricaron el acta de la Franquicia Solidaria con la Red, en el centro ubicado en el barrio Mosconi. fotos josé carminio

Tener el acompañamiento y el respaldo de Conin, la Cooperadora para la nutrición infantil que lidera el Dr. Abel Albino, con más de 30 centros en todo el país, fortaleció a quienes en Paraná trabajan con el mismo objetivo, desde Paranin. La asociación local que desarrolla su tarea con un grupo de mamás y niños del barrio Mosconi formalizó ayer su incorporación a esa red que también tiene sedes en Perú, Paraguay y África.

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| A.S.

Todo se inició por el mes de abril del año pasado cuando el Dr. Abel Albino —pediatra mendocino— llegó a Paraná y en el auditorio de la Universidad Católica brindó una charla para compartir la experiencia de la Red Conin que lleva 18 años de trabajo en el país con 30 centros que previenen y combaten la desnutrición infantil. Fue entonces cuando “un grupo de personas decide sumarse a ese desafío que implica combatir la desnutrición infantil”, repasó Natalia Cabaña, integrante del área institucional de Paranin. Siete meses después, en noviembre, obtuvo la personería jurídica y surgió la asociación civil sin fines de lucro que logró sumarse a la Red Conin.
Precisamente ayer, en el local cedido por el arzobispado, vecino a la Escuela Esparza en el barrio Mosconi, donde funciona, Paranin firmó la franquicia solidaria con Conin por lo que formalmente la entidad paranaense quedó integrada a esa red.
El funcionamiento de la organización local “seguirá siendo el mismo”, dijo a EL DIARIO Cabaña, pero “ahora tenemos el acompañamiento, la experiencia de un montón de centros en todo el país y también en Perú, Paraguay y en África que están trabajando en esto mismo” y eso tiene su relevancia en tanto significa “sumar voluntades y la experiencia de otros que ya han recorrido su camino. Además, podemos usar libremente la metodología y compartir todos los avances”.

EN TERRENO. Paranin entendió que el barrio Mosconi era la zona propicia para trabajar sobre la desnutrición ya que Conin impulsa que los centros estén ubicados donde reside el problema en mayor medida.
Todos los jueves de 9 a 12.30, llegan al salón con sus niños, las mamás que conocieron esta alternativa para lograr que sus hijos superen la desnutrición ya sea porque las visitaron en sus casas o porque tomaron conocimiento de esta tarea y se acercaron por propia iniciativa. También, derivados de centros de salud o la escuela. “Durante tres meses trabajamos previo a empezar, recorriendo puerta a puerta, buscando los casos, convocando a las mamás. Algunas llegaron fruto de ese trabajo y otras derivados del centro de salud y de la escuela en el marco de un trabajo que se trata que sea interinstitucional”, señaló Cabaña.
Comparten toda una mañana de trabajo con voluntarios y profesionales. El niño ingresa al centro y pasa por los consultorios pediátrico, psicológico, psicopedagógico y de estimulación temprana. “Es como si estuviese en un jardín escuela, pero pensado para encarar este problema”, explicó la entrevistada. Mientras tanto, la mamá participa de algún taller: alfabetización, nutrición y cocina. “Se hace un trabajo en paralelo durante toda una mañana con el niño y la madre. Lo que intentamos no es enseñarles algo, sino compartir con ellas y aprender juntos”, destacó. Si bien se hace mucho hincapié en la alimentación durante el primer año de vida, los destinatarios son los niños de 0 a 5 años. “Lo que ocurre es que de 0 a 1 y 2 años es la etapa crítica del desarrollo del sistema nervioso central pero en sí nuestra población es de 0 a 5 años”, precisó.
Lo que se argumenta respecto del trabajo simultáneo con madres e hijos es que “el niño ve el mundo a través de los ojos de la madre y aprende y se desarrolla si su mamá lo acompaña en este proceso. Entonces, de nada sirve encarar la patología en términos médicos, aislada, si no se la encara también en términos sociales, culturales; en todos los niveles”.
Así la idea es que mientras el niño se va desarrollando, la madre acompaña el proceso y logre salir adelante. Afirman que “es el entorno el que sale de la desnutrición, no el niño como ser aislado”.

PILARES. La metodología Conin que aplican en este centro se basa en tres pilares: docencia, asistencia e investigación, por lo que también contempla la entrega de un bolsón semanal por mamá y niño que ingresa al programa.
Ese bolsón tiene un costo “simbólico” para la mamá. Se intenta que “la mamá compre ese bolsón —tiene un costo de 3 pesos— y si no puede pagarlo, que desarrolle algún tipo de trabajo, para colaborar con la entidad, de modo que se asuma como algo que con su trabajo está ganando para su familia”.
Claro está que es probable que ese bolsón llegue a una familia con muchos más miembros. Sin embargo, el hecho que esa mamá tenga la responsabilidad de cumplir semanalmente con el control pediátrico y de asistir a los talleres, de algún modo asegura que el destinatario de los alimentos será el pequeño desnutrido.

VOLUNTADES. Actualmente, Paranin se está ocupando de entre 9 y 15 mamás con sus niños, en función de lo que es posible a partir de la capacidad económica. “Podemos hacer este trabajo pero dependemos de nuestros socios y los recursos económicos y materiales que tenemos. Hemos llegado al límite de nuestra capacidad y, por eso, alentamos permanentemente a la población a sumarse a este trabajo para poder ampliar, duplicar las mamás y niños que hay en el programa y salir más rápido del problema”, señaló Natalia Cabaña.
Los interesados en conocer esta propuesta de trabajo pueden informarse a través del sitio de internet www.paranin.com.ar, sumarse con trabajo voluntario y donaciones particulares. No obstante, tal como lo señalan sus integrantes, lo más positivo es que quien quiera colaborar se asocie a partir de 10 pesos mensuales con el compromiso de un año, lo que permite previsibilidad en el tiempo.
En la organización actualmente trabajan 40 voluntarios y el personal responsable del centro percibe una contraprestación en dinero de acuerdo a las horas que trabaja, porque se pretende “garantizar que el vínculo del niño y la mamá con el profesional sea duradero en el tiempo, y porque sostienen que reconocer el trabajo es un acto de justicia”.


El dato

1.000

Superior a ese número sería la cantidad de niños de entre 0 y 5 años desnutridos que viven en Paraná, según los datos extraoficiales que manejan en Paranin.


Breves relatos de mamás del barrio Mosconi Viejo

JOANA, 20 AÑOS

“Los chicos (voluntarios) fueron al barrio a preguntar qué chico estaba bajo de peso. Yo tenía mis dos hijos bajos de peso y gracias a esto el nene va aumentando y lo mismo la nena. Acá me fue re bien”.
Joana es mamá de Exequiel, de 3 años, y de Milagros, de 1 año y 7 meses. “Me preocupaba la situación. Por ahí yo no tenía para darles de comer y ahora les puedo dar. Estoy viniendo y los talleres también ayudan. Además me divierto y me entretengo. A los chicos los hacen jugar, pintar…
Ellos me buscaron en mi casa y estoy acá desde que empezaron”.


MARÍA, 32 AÑOS

“Yo a Paranin llegué en diciembre. Justo pasaba (frente al local) para ir a Wall Mart a hacer una compra y los chicos me llamaron. Ahí vine por primera vez. Iba con el bebé y con otra nena”, contó María, mamá de siete hijos de 12, 10, 9, 6, 5 y 2 años y de 7 meses.
Explicó que “acá vengo con los dos más chicos pero la que tenía problemas de desnutrición es la nena de dos años, que se está recuperando”.
“De diez” contestó cuando se le preguntó cómo se trabaja en el lugar. También comentó que “ahora con las comidas me defiendo bien” a diferencia de la experiencia que vivió en la crianza de sus otros hijos.
Lamentó que sus hermanas y cuñadas a las que ha invitado aún no hayan decidido a acercarse a esta alternativa.


ANTONELA, 22 AÑOS

“Yo me había anotado y ellos me avisaron que ya podía venir. Antes habían ido a mi casa y me habían explicado cómo funcionaba esto”. El testimonio corresponde a Antonela, mamá de un bebé de dos meses y una niña de 4 años. “La nena tiene problemas de desnutrición; el nene no”, comentó antes de explicar que fue sietemesina y “tomaba mamadera solamente”.
“Yo por la pediatra sabía del problema de la desnutrición”, admitió y se entusiasmó contando que la nena se está recuperando.


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