El cuerpo de Nancy Godoy apareció semisumergido en un viejo potrero del paraje El Malezal, en Corrientes, a 2,5 kilómetros de la Escuela Rural N° 626. La docente rural de 52 años fue vista por última vez el 7 de octubre, y el hallazgo llegó el miércoles, en una zona de difícil acceso donde no había señal telefónica. A pocos metros del cuerpo, los investigadores encontraron un bolso azul con pertenencias y el teléfono celular.
La autopsia, realizada en el Instituto Médico Forense, determinó una muerte extremadamente violenta. El informe describe múltiples heridas punzocortantes y cortantes en la cara, el cuello, el abdomen, los brazos y las piernas; algunas con signos de haberse producido cuando la víctima aún estaba con vida. También se constataron lesiones defensivas y mutilaciones, entre ellas la amputación de la mano izquierda.
Según el informe forense, las heridas en uno de los antebrazos eran compatibles con maniobras de lucha o defensa. Por la cantidad y las características de las lesiones, se infiere que podrían haberse utilizado varias armas, aunque todavía no se determinó cuántas ni de qué tipo. El avanzado estado de descomposición impidió establecer si hubo agresión sexual, pero se buscarán marcadores biológicos y material genético que puedan vincular a los autores.
La Justicia no pudo precisar la fecha exacta de la muerte. Por eso, el IMF pidió la colaboración de especialistas de Córdoba para estudios entomológicos que aporten mayor exactitud sobre el momento del fallecimiento. En paralelo, el Laboratorio de Medicina Genómica de la UNNE colabora con los análisis genéticos pendientes.
Los resultados fueron comunicados primero a la familia, citada a las 18.30 en la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas de Esquina. Llegaron los tres hijos de Godoy, Sebastián, Adán y José, su nuera Alejandra y el abogado Sergio Briend. Su marido, Martín, no asistió por el profundo estado de conmoción que lo dejó tras el hallazgo.
Mientras los familiares ingresaban, vecinos y allegados se congregaron en la puerta para acompañarlos. Dentro de la sala, participaron de una videoconferencia encabezada por el decano del IMF, José Luis Gálvez, y la fiscal María Andrea González. El especialista explicó los resultados preliminares, las lesiones y los estudios complementarios que siguen en curso.
La investigación comenzó el 15 de octubre, cuando un hijo de la docente denunció la desaparición en Pueblo Libertador. Los operativos recorrieron extensas zonas rurales, bañados y sectores de vegetación densa. Finalmente, un grupo de policías divisó el cuerpo en un viejo potrero al que todavía no habían llegado los rastrillajes.
En el expediente hay cinco personas detenidas. El juez Gustavo Vallejos dictó prisión preventiva a Ireneo Zarza, capataz de la estancia El Curupí, y a Felipe Dionisio Sandoval, como presuntos autores materiales del femicidio.
El magistrado había dispuesto la misma medida para Sergio Nahuel Rojas, acusado de coautoría de femicidio, y Rosa Leguizamón, a quien se le imputó homicidio simple en calidad de autora. Según la acusación, los imputados llevaron adelante una acción violenta para darle muerte a Godoy, actuando de común acuerdo, aunque la distribución de funciones todavía no pudo ser determinada.
Para los investigadores, los acusados se aprovecharon de la zona de aislamiento donde trabajaba la docente y del conocimiento que tenían sobre la víctima. La fiscalía sostiene que Leguizamón sabía los movimientos y la rutina de la maestra porque era quien la acompañaba desde el casco de la estancia hacia la escuela. También se señaló la vulnerabilidad, la dificultad para desplazarse y la dependencia de terceros que tenía Godoy.
El quinto detenido es Ernesto Ezequiel Bordón, un peón acusado de falso testimonio. Fue el primero que habló de un eventual asesinato de Godoy a manos de dos peones. Su abogado sostuvo que había hecho esas declaraciones mientras era sometido a apremios ilegales.
La causa está a cargo de los fiscales Javier Gustavo Mosquera y María Andrea González, de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas de Esquina. Sostienen como principal hipótesis que la docente fue víctima de un femicidio. El caso deja al descubierto la fragilidad de una mujer que ejercía su tarea en un paraje remoto, donde la búsqueda llegó tarde y la autopsia confirma una muerte violenta.